¡Feliz día, soberana! Un nuevo día escribiéndote y compartiéndote una historia que tenía pendiente hace meses. Hoy quiero contarte sobre una parte de mi vida que me ha sorprendido y me ha hecho preguntarme: ¿cuándo comenzó realmente?
En ese momento vinieron flashes del pasado. El primero: un domingo en una mesa redonda junto a unos cachos (ese juego de dados tan nuestro). El segundo: sentada en el suelo de una pieza, jugando Carioca con cartas inglesas. Recuerdos de momentos compartidos a través de juegos tradicionales.
Si te preguntas de dónde viene este nuevo entusiasmo, te cuento que desde el 2023 comencé a explorar los juegos de mesa modernos. Esta experiencia ha sacado una versión de mí que no conocía: volví a la esencia de la niña; la que se frustra, la impaciente, la apasionada, la que se ríe y juega en el sentido más amplio de la palabra.
Mis primeros pasos en el tablero
Mi primer juego moderno fue Carcassonne (si te gusta armar piezas estilo rompecabezas o losetas, este juego es para ti). Al principio no entendí mucho las reglas, pero me encantó. Creo que a la tercera partida ya podía explicárselo a otros; me gusta enseñar los juegos con la misma paciencia que han tenido conmigo.
El segundo fue Patchwork (un juego de armar piezas estilo Tetris, ideal para dos personas). Llegamos a él por casualidad en un bar-cafetería llamado Ludum Bar, en la comuna de Providencia, Santiago. Por consumir ahí puedes acceder a su ludoteca, y ese lugar se convirtió por meses en nuestro punto de encuentro favorito para compartir y jugar.
De las cartas a la aventura total
Con los días seguí explorando hasta llegar a mi favorito: Dominion: Intriga. Es un juego de construcción de mazos (deck-building). Este estilo se me hizo muy fácil porque, al haber jugado Carioca por años, la mecánica me resultó de lo más natural.
Así pasaron los meses y ese primer año ¡jugué casi 200 juegos! Fue una verdadera aventura. Además de los tableros, conocí los juegos de rol, donde la creatividad vuela. He probado sistemas como La Marca del Este (similar a Dungeons & Dragons), Hombre Lobo, temáticas de superhéroes, Medieval, Zombie Ops y Pacto de Rekoria. A la fecha llevo pocas sesiones, pero la experiencia ha sido fascinante, me he reído y disfrutado un montón.
Un balance de conexiones
Hasta ahora, llevo registradas unas 462 partidas de 120 juegos distintos. Este año voy con un ritmo más calmado porque el tiempo se ha reducido, pero la pasión sigue intacta. Aunque existen juegos para jugar en solitario, yo prefiero los compartidos. Muchos son para dos jugadores, lo que me ha permitido vivir esta bella y desafiante aventura con mi pareja, amigos y familia.
Gracias a los juegos he conocido a personas maravillosas: «queridos ñoños» que disfrutan entreteniéndose de esta forma. Los juegos de mesa me han sorprendido porque me siento cada vez más real en ellos; sale tu naturalidad, tu ser sin caretas. Es una forma increíble de descubrir a quienes están a tu lado a través de sensaciones genuinas.
¿Por qué sentarnos a jugar? Los beneficios del juego en nuestro bienestar
Más allá de la diversión, he descubierto que este hobby es una herramienta poderosa para nuestro autocuidado. Aquí te comparto 5 beneficios que he vivido en carne propia al jugar:
- Atención plena (Mindfulness): Me ha ayudado mucho a la claridad mental. Un juego de mesa te obliga a estar presente, aquí y ahora. Debes observar el tablero, entender tus opciones, escuchar a los demás y planear tu estrategia. Es, básicamente, una meditación activa donde el ruido mental simplemente desaparece.
- Conexión social real: Jugar nos permite compartir tiempo de calidad sin pantallas de por medio. Es un espacio seguro para fortalecer vínculos con la pareja, amigos o familia, creando memorias comunes a través de la risa y el desafío compartido.
- Gestión de la frustración y resiliencia: El juego es un laboratorio emocional. Perder o que te quiten una loseta en Carcassonne, nos enseña a aceptar los reveses, a adaptarnos y a volver a intentarlo sonriendo. Es un entrenamiento constante para la vida misma.
- Agilidad mental y creatividad: Ya sea calculando recursos en Dominion o imaginando mundos en una partida de rol, mantenemos el cerebro activo. Los juegos estimulan la toma de decisiones, la resolución de problemas y nos obligan a pensar «fuera de la caja».
- El ser «sin caretas»: Como te mencionaba antes, el juego revela nuestra verdadera naturaleza. Al jugar, bajamos las defensas y nos mostramos genuinos, lo que facilita una comunicación mucho más honesta y profunda con quienes nos rodean.
Estos son solo algunos de los beneficios que he percibido en mí, pero seguro existen muchos más. Si quieres contarme tu experiencia, ¡feliz de leerte a través del formulario de contacto o en mi Instagram!
Recomendaciones para tu ruta
Si quieres compartir algo rico y jugar sin necesidad de comprar el juego, te recomiendo dos lugares en Santiago que mantienen una excelente atención y variedad:
- Ludum Bar: Si prefieres un estilo bar.
- El Desafío Cafetería: Si lo tuyo es un tecito con algo dulce.
Te comparto también mi listado de juegos y partidas desde el 2023 a la fecha (registrados en el catálogo de BGG), aunque faltan algunos tesoros locales como «Susurros bajo tierra», que es buenísimo y lo he jugado varias veces.
Gracias por leer. Y tú, ¿te gustan los juegos de mesa o de rol? ¿Tienes alguno que me recomiendes?, te mando un abrazo gigante.
Te dejo algunos enlaces si te gustaría conocer más sobre el mundo de los juegos de mesa en Chile:
- Ludipedia y en Instagram una wiki que recolecta información de los juegos de mesa chilenos, autores, editoriales y más.
- Para tu ruta si quieres ir a jugar juegos de mesa Ludum Bar y El Desafío Cafetería.
- Manu de Juego si deseas escuchar sobre juegos de mesa y aprender de ellos, página web y Youtube


